El cuello también es cara: cómo cuidarlo

Published on September 18, 2026 at 1:17 PM

Te haces toda la rutina facial con esmero: limpieza, sérum, crema, protector. Y paras en la mandíbula. El cuello, bien gracias. El escote, ni te cuento.

Es lo más común: años de rutina facial que para en la mandíbula, hasta que una foto de lado muestra que la cara se ve cuidada y el cuello cuenta otra historia. La piel del cuello es más fina, se deshidrata antes, y encima la tenemos todo el día doblada mirando el teléfono. Esa combinación no perdona.

Por qué el cuello delata

La piel del cuello tiene menos glándulas que la de la cara, así que se reseca más rápido. Además está expuesta al sol igual que la cara, pero casi nadie le pone protector. Y súmale el gesto moderno: horas al día con la cabeza agachada mirando la pantalla, marcando esas líneas horizontales que después no se van solas.

No es solo edad. Es descuido acumulado. Y la buena noticia es que el descuido se puede corregir empezando hoy.

Lo que funciona (y no cuesta nada extra)

No hace falta una rutina aparte para el cuello. Basta extender la que ya tienes unos centímetros más abajo. Eso es todo el secreto.

Todo lo que va a la cara, baja al cuello y al escote. El sérum, la crema hidratante, y sobre todo el protector solar. Al poner protector en la mañana, sigue de largo: cuello completo y escote. El sol no sabe dónde termina tu cara, así que tu protección tampoco debería saberlo.

La dirección del masaje. Al aplicar la crema en el cuello, hazlo con movimientos hacia arriba, del escote hacia la mandíbula. No te voy a decir que esto "reafirma" nada milagroso, porque no hay crema que haga pesas. Pero aplicar hacia arriba evita que estés arrastrando la piel hacia abajo todos los días, y eso ya es bastante.

Hidratación extra de noche. El cuello se deshidrata primero, así que de noche dale un poco más de crema, sin miedo. Una piel bien hidratada siempre se ve mejor, tenga la edad que tenga.

Lo que no hay que esperar de las cremas

Te lo digo claro: ninguna crema borra líneas profundas ya marcadas. Lo que sí hace una buena rutina de cuello es prevenir que salgan más, mantener la piel hidratada y pareja, y que la zona se vea cuidada en conjunto con tu cara. Eso, que suena poco, se nota muchísimo en persona.

Y el teléfono: subirlo a la altura de los ojos en vez de agachar la cabeza ayuda; no se logra siempre, pero cada vez cuenta.

Empieza hoy: esta noche, cuando te pongas tu crema, sigue dos centímetros más abajo. Mañana, el protector también. Con constancia, en unas semanas esa zona se ve más cuidada. Pequeño gesto, gran cambio.

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