Puedes tener los mejores productos del mundo y que no te hagan nada. No porque sean malos, sino porque los estás poniendo en el orden equivocado. Es un error común: comprar un sérum buenísimo, ponerlo después de la crema… y preguntarse por qué no se ve ningún cambio.
La respuesta es simple y tiene lógica cuando la entiendes: cada producto prepara el camino para el siguiente. Si pones lo más denso primero, lo más ligero ya no puede pasar.
La regla que lo resume todo
De lo más ligero a lo más denso. Eso es todo. Los productos acuosos y livianos van primero porque penetran fácil; las cremas y aceites van después porque sellan. El protector solar siempre cierra la rutina de día, porque necesita quedar como una capa protectora encima de todo.
Piénsalo así: es como vestirse. No te pones el abrigo antes de la blusa.
Rutina de mañana
En la mañana la rutina es corta, porque lo importante es proteger:
Limpieza suave. En la mañana no hace falta la doble limpieza. Un limpiador gentil basta para retirar lo de la noche (aquí está mi reseña del Clarins Hydrating Gentle Foaming Cleanser).
Sérum de tratamiento. Aquí van los activos del día: vitamina C, niacinamida, lo que tu piel necesite. Es el paso donde están los ingredientes concentrados, así que va sobre la piel limpia para que se absorban bien.
Crema hidratante. Sella todo lo anterior y mantiene la hidratación. Si tu piel es grasa, una textura ligera es suficiente.
Protector solar. Siempre el último. Sin excepciones, y menos en un clima como el de Miami. Si te maquillas, el maquillaje va después del protector.
Rutina de noche
De noche la piel se repara, así que aquí van los tratamientos más fuertes:
Doble limpieza. Primero el aceite limpiador para derretir maquillaje y protector solar, después el limpiador acuoso. Ya expliqué este paso completo en otro artículo: es uno que no conviene saltarse.
Tónico. Opcional, pero deja la piel lista para recibir lo que sigue.
Sérum de tratamiento. De noche van los activos más potentes: el ácido tranexámico para las manchas, por ejemplo, o lo que se esté tratando en ese momento.
Crema de noche. Cierra, hidrata y deja que la piel trabaje mientras duermes.
Dos errores muy comunes
El primero: ponerse el sérum después de la crema. La crema forma una barrera, y el sérum se queda encima sin hacer nada. Dinero botado, básicamente.
El segundo: no esperar entre pasos. Aplicar todo de corrido, una capa sobre otra mojada, es otro error común. Lo ideal es esperar a que cada paso se absorba, cosa de medio minuto a un minuto, antes de seguir. No es una eternidad, y la diferencia se nota: los productos rinden más y la piel no queda con esa sensación de capas encima.
No necesitas una rutina de diez pasos. Necesitas los pasos correctos, en el orden correcto, todos los días. La constancia le gana a la cantidad, siempre.
Para más rutinas reales como esta, sígueme en Instagram en @majestybymofficial. Ahí les muestro lo que uso de verdad, mañana y noche.
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